Durante 25 años atendió su negocio con tranquilidad. Los clientes ya se convirtieron en amigos, y hasta los manifestantes que pasan por la calle lo tratan con respeto, según cuenta. Pero ayer, por primera vez, Alberto Ramón Parra, de 66 años, tuvo que enrejar la cerrajería a la que le dedicó su vida, luego que un ladrón le rompiera el vidrio de la puerta y se llevara dinero y cerraduras.
A las 6, como todos los días, el despertador lo levantó de la cama. Aunque la cerrajería, que lleva su apellido y está ubicada en San Martín 159, abre recién a las 8, don Alberto acostumbra a levantarse con tiempo. Cuando salía de ducharse, una de esas clientas que hoy es una amiga, lo llamó por teléfono.
"¿Te enteraste que te robaron en el negocio?", le preguntó la mujer. Para el cerrajero, la noticia fue un baldazo de agua fría. "Está la Policía en la puerta", alertó la mujer, que se dio cuenta del atraco cuando caminaba hacia su trabajo.
Al llegar, don Alberto encontró al personal de la seccional 1ª, que estaba esperando su llegada. "El vidrio de la puerta estaba roto. Los policías no querían entrar por miedo a tocar algo. Les abrí la puerta y recién entraron", relató el cerrajero.
Al revisar el interior del negocio, el comerciante se percató de que le faltaban unos $ 150 que tenía en la caja registradora, y una docena de cerraduras. "El dinero lo tenía como cambio para dar vuelto. Justo la noche anterior pagué unas cuentas, por lo que no había más que ese monto", dijo don Alberto.
El cerrajero cree que fue una sola persona la que ingresó al local, ya que faltaban pocas cerraduras, y eran precisamente las que se encontraban a simple vista. "Tenían el precio, que es de entre $ 120 y $ 130. Debe haber visto eso, y las agarró. Tiene que haber sido uno solo, porque si no, se hubieran llevado mucha más mercadería", manifestó.
Del robo se percató una mujer que pasó a la mañana temprano por el frente del negocio. Al ver la puerta destrozada, se acercó hasta la seccional y les avisó a los policías.
"Estoy a menos de 40 metros de la seccional, y ellos no escucharon nada. Después DE que me tomaron la denuncia, supuestamente iban a volver durante el día para tomar huellas y esas cosas. Nunca más aparecieron", dijo el cerrajero.
Don Alberto destacó que nunca tuvo incidentes de ningún tipo. Incluso, por calle San Martín circulan varias veces por semana manifestantes que se dirigen a la Plaza Independencia o al Concejo Deliberante.
"Hace tanto tiempo que estoy aquí, que hasta ellos me tratan con respeto. Pero ahora, después de 25 años, tengo que poner rejas en el frente del negocio", se lamentó el cerrajero.